¿Por qué el
cáncer en Larroque volvió a ser un tema subterráneo?
El tema ha
quedado sepultado en la agenda pública y sin embargo es una
preocupación que crece junto con la detección de nuevos
casos. En la oficina local de IOSPER aseguran que en los
últimos dos años los trámites por cobertura de tratamientos
oncológicos han crecido de manera alarmante; hace tres o
cuatro años recibían solicitudes muy aisladas y hoy, por lo
menos, hay 16 afiliados que requieren medicamentos o controles
periódicos. Los políticos no hablan de esto.
Hacia principio
de año, Diario El Día publicaba un informe donde el IOSPER
denunciaba el aumento de casos de cáncer que se registraba en
la provincia: “...la obra social IOSPER denunció que se
evidencian 20 nuevos casos oncológicos por mes, y que de 650
casos anuales, la estadística subió en un año a 850. Se da
un aumento del 30 %. Recordemos que IOSPER asiste a 250 mil
personas, el 25 % de la población entrerriana. Este aumento
de casos “es un dato que nos llama la atención, y por eso
mismo estamos haciendo un seguimiento de esos nuevos casos que
aparecen. Nos alarma este crecimiento de la enfermedad. Ha
crecido más la cantidad de enfermos oncológicos que la
cantidad de afiliados”, dijo Silvio Moreyra, titular del
Iosper. El cáncer se ubica en sexto lugar en el ranking de
patologías más frecuentes y en el primero en cuanto a
tratamientos más costosos”.
IOSPER Larroque
Con esos datos precisos consultamos a la agencia local de la
obra social y pudimos saber que el crecimiento de casos
oncológicos entre los afiliados se podría calificar, sino de
alarmante, por lo menos notable. Actualmente hay unos 16
pacientes en tratamiento, algunos que ya han dejado de tomar
medicación, pero todos bajo control periódico. Antes de
avanzar viene bien especificar que respecto de la población
total de nuestra ciudad, que oscila los 6.500 habitantes, unos
1200 están afiliados a la obra social, es decir que
representa menos del 20 %.
Una de las oficinistas nos comentó que hace tres o cuatro
años atrás era tan inusual que para hacer un trámite por
tratamiento oncológico debíamos llamar a casa central de
Paraná para saber como empezar y nos iban explicando paso a
paso. “Había uno o dos casos simultáneos y no teníamos la
gimnasia que “lamentablemente” tenemos ahora que ya
sabemos perfectamente como hacer”.
Por supuesto que ni esta nota ni el comentario de la agente
del IOSPER tienen ni pretender tener un basamento científico,
pero pueden convertirse (ojalá no) en un muestreo trasladable
al resto de la comunidad. Y decimos ojalá no, porque si del
grupo de los 1200 afiliados a la obra social, en los últimos
dos años a unos 16 se le ha detectado la enfermedad, ese
número podría multiplicarse por cuatro o por cinco indicando
que al menos en ese mismo lapso de tiempo se habrían dado
más de 60 casos, 30 por año y más de 2 por mes.
Repetimos que esta información no tiene un respaldo
científico y quizá haya algo de temeridad en difundirlos de
ese modo pero obviamente la finalidad es que, a partir de lo
que es “moneda corriente” en una repartición del estado
provincial, tomemos conciencia de lo que nos está pasando a
todos. Volviendo al informe de nuestros colegas de
Gualeguaychú, en dicha publicación se resumían
declaraciones que el médico oncólogo Héctor Arocena venía
suministrando en diferentes ámbitos, públicos y privados,
sobre la incidencia del cáncer en la ciudad de Gualeguaychú:
- En
Gualeguaychú se produce un caso de cáncer cada dos días.
Arocena evalúa que se han duplicado los casos de cáncer.
- Surgen unos 150
nuevos casos anuales.
- Cada vez hay
pacientes más jóvenes.
- No se está
trabajando en la investigación de las causas de este grave
crecimiento del cáncer en nuestra región.
- Podrían
incidir en ello industrias y agroquímicos.
Sin indagar a
fondo vemos correlación entre lo que marca Arocena con la
realidad local pero al mismo tiempo que es un tema ausente en
los dirigentes con capacidad de opinión en nuestra ciudad, y
en eso están incluidos todos los partidos políticos y todos
los políticos en función en diferentes cargos electivos:
municipio, legisladores municipales y a nivel departamental y
nacional. Cuando los medios de comunicación locales
instalaron el tema, entre 2006 y 2007, el Concejo Deliberante
había tomado la posta pero todo quedó en un gesto de
voluntarismo que no tuvo progreso. Lo medios también somos
responsables por no abordar el tema con constancia como lo
debería exigir una sociedad que a fuerza del acostumbramiento
parece haber perdido la capacidad de reacción.
Antes de
investigar, reconocer el problema
Antes que buscar el origen o la causa de un problema hay que
reconocer que ese problema existe. Es como la inflación, que
está instalada pero el gobierno nacional la desmiente, la
minimiza y no se adoptan políticas de estado claras para
combatirla. El gobierno tiene una conveniencia en esconder los
números reales por el pago de la deuda a los tenedores de
bonos, ¿pero qué conveniencia puede haber en pueblos como
Larroque donde somos autónomos para decidir nuestro destino y
para hablar de las cosas que nos preocupan, libremente?.
Es una conducta autodestructiva saber que algo malo nos está
pasando y sin embargo preferimos escapar del tema En ese
sentido, el discurso de los actores sociales que asumen un
papel activo en defensa del medio ambiente, a los que a veces
tildamos de fundamentalistas, estaría muchos más cerca de la
realidad que la posición autista que adoptamos los que nos
creemos moderados y que no somos otra cosa que
fundamentalistas del silencio y la cobardía.
La
estadística de 2001 a 2003 confirma el aumento de la
cantidad de tumores
Aunque
todavía la información no fue publicada oficialmente,
Periódico Acción pudo saber que del informe
confeccionado por los médicos especialistas de la cuatro
regiones en que se dividió la provincia, entre ellos el
Dr. Héctor Arocena, surgió que
entre 2001 y 2003 se llegó a censar 9.281 casos de
cáncer y la cantidad de nuevos pacientes con tumores tuvo
un sensible aumento en el segundo año del registro. La
información aún no oficializada por el organismo de
salud expresaría que en 2001 se detectaron 2.915 casos;
en el año 2002: 3.249 casos y en 2003: 3.117 casos, sobre
una población estimada en 1.158.147 personas. Hay que
decir que toda la información contenida en el trabajo
será impresa en un documento donde también se podrán
conocer los tipos de tumores y la incidencia por sexo y
región. Cabe señalar que Larroque está encuadrada
dentro de la zona 4, junto a ciudades como Gualeguaychú,
Urdinarrain y Aldea San Antonio donde, como en el resto de
la provincia, también se documentó mayor densidad de
tumores en la población.
Fabricio -
Gerardo - Gustavo, Médicos en Acción
Parece el
título de una serie norteamericana de emergencias
médicas pero en realidad se trata de una reseña a la
tarea diaria de tres jóvenes larroquenses dedicados a la
salud. La magia de internet nos permitió traer a las
páginas de Acción a los Doctores Gustavo Taffarel,
Fabricio Lonardi y Gerardo Romani. Vivencias comunes o
particulares de tres ex alumnos del I.N.S.P.S.,
actualmente radicados en localidades de la provincia de
Buenos Aires y Santa Cruz.
En medio de guardias,
congresos y robándoles algo del tiempo que habitualmente
le dedican a sus familias, Gustavo, Fabricio y Gerardo se
sentaron frente a sus computadoras y nos contaron qué es
de sus vidas allí donde viven, trabajan y sueñan con
progresar profesionalmente y quizá -algún día- retornar
al pago natal.
Gustavo Taffarel vive en 9
de Julio, ciudad ubicada en el noroeste de la Provincia de
Buenos Aires. Nos cuenta que ya en mitad de la secundaria
tenía pensado seguir la carrera de medicina, en algún
momento, al inicio del secundario, pensó que Ingeniería
Atómica podría ser interesante, pero rápidamente se
disipó esa idea. “A papá le gustaba que sea Escribano
si no mal recuerdo”.-expresó. Pero la vocación fue
más fuerte y según relata la medicina fue la elección
mucho antes de terminar el secundario: “Desde el tercer
o cuarto año y ya estaba muy seguro en el quinto año y
sabía con bastante tiempo de anticipación lo que
intentaría ser. Generalmente te va bien cuando podés o
tenés la oportunidad de estudiar lo que a uno le gusta”.
¿Y porqué elegiste ser médico? le preguntamos a
Gustavo: La respuesta es muy sencilla y sincera: POR
VOCACION. Ser Médico es algo muy pero muy Especial. Es
algo que no lo posee ninguna otra profesión en el mundo.
Se sienten cosas muy fuertes cuando estás entre la vida y
la muerte en forma permanente, tanto con los pacientes
como con los familiares.
Fabricio Lonardi está
radicado en la localidad de Azul, casi el centro
geográfico de la provincia de Buenos Aires. Desde allí
nos explica: “A mi me costó ir a estudiar ya que me
gustaba mucho el camión (por mi papá) y los fierros, ya
que me crié en el taller junto a Pirincho, Tuchi (Romani),
Daniel, Nano ( mi mejor amigo) Jorge Salduende, Miguel
Romani (entre otros), la peña, etc. Pero papá y mamá
siempre me dijeron que estudiar no está de más, así que
me decidí por medicina ya que me gustó siempre ayudar a
la gente y cuando se puede curar y sino, acompañar para
que la dolencia se haga a menos dificultosa.
Gerardo, actual habitante de la tierra del presidente
Kirchner asegura en cambio, que en su caso la medicina “fue
una decisión a último momento, gracias a Dios, muy
acertada. Y elegí esta carrera por la idolatría hacia mi
papá (el Dr. Aurelio Romani) él me aconsejo mucho,
tenía que seguir estudiando para forjar mi futuro. Yo en
ese momento tenía la sensación de que nada me importaba,
cosas de la adolescencia no!!, y ahí es cuando mis Padres
me dieron el empujón y la oportunidad de poder estudiar.
Que importante son los Viejos en esa etapa de la vida!!!.
Te imaginas cuan grande es el agradecimiento. Yo siempre
cuento que mi sueño era ponerme un maxikiosko,
seguramente porque me gustaban los negocios y relacionarme
con mucha gente.
Tiempos de
Facultad
Fabricio: La facultad fue una etapa hermosa, cosas nuevas,
conocés gente de todos lados, te formas. Además conocí
a la mamá de mis dos soles: Ana Schmidt. Ella también es
médica y es de Stroeder, un pueblo del sur de Bs.As.
Gerardo: ay que nostalgias!!!!Son tantos, pero
relacionados con los chicos, siempre fuimos muy
compañeros, nos unía las costumbres, tradiciones,
recuerdos, vivencias. Con Gustavo en la ultima parte de la
Facu, estudiamos materias juntos, seguramente el pensará
lo mismo, farmacología, hay que materia!! Sufrimos tanto….
También uno cuando se va de su casa, se da cuenta de
tantas cosas que tenés y que no las valoras, es por eso,
que uno busca esa contención en tus compañeros
Gustavo: En primer lugar lo que se siente cuando se
comienza una carrera universitaria lejos de la familia y
los afectos es la libertad, y a la vez la responsabilidad
absoluta. Sentís que lo tenés todo pero a la vez sabés
que estas solo para luchar, y sabés que no podés
defraudar a tus padres que hacen un sacrificio enorme para
que estudies y te desarrolles como persona. Uno lleva en
el alma los amigos nuevos que vas cosechando con el
transcurso de los años y los amigos de siempre, son uno
de los recuerdos mas importantes: Nos juntábamos los
fines de semana con los que vivían en Buenos Aires,
(viajaban casi todos los sábados en esa época), la
pasábamos bárbaro, recuerdo a Walter Lonardi, Richard
Olivera, el Gallego Montani entre otros. Ni hablar de las
guitarreadas con Fabricio y Pablo Benedetti, otro de los
amigos. Seguramente me voy a olvidar de nombrar a muchos.
¿Cuál es la especialidad de cada uno?
Gerardo: Me especialicé en Pediatría y Neonatología. Mi
formación fue en el Hospital de Niños de La Plata, 5
años de residencia. Cuando termine continué trabajando
en La Plata y también en el Hospital Casa Cuna de Bs. As.
Desde Abril del 2003, estamos en Caleta Olivia, provincia
de Santa Cruz, trabajando junto a mi Señora, en el
Hospital Zonal, que es el segundo en importancia de la
Provincia, y hace 3 meses que soy Director Médico. Estos
desarraigos son culpas de los políticos que tenemos…
Fabricio: Primero me formé en medicina general y luego
hice la especialidad de clínica médica. Trabajo en el
hospital de Azul en el servicio de clínica médica,
además formo parte del servicio de internación
domiciliaria, en privado tenemos consultorio en un
instituto donde se atienden otras especialidades. Soy
médico del Servicio Penitenciario Bonaerense de una
cárcel de máxima seguridad , trabajar allí no es fácil
ya que tratás con otro tipo de cultura, y ellos tienen
más derecho que cualquier ciudadano común, y no respetan
a nadie.
Gustavo: La especialidad que más me gusta y con más
pasión realizo es Terapia Intensiva. Ocupo el cargo de
Jefe de Servicio en el Hospital Julio de Vedia de la
Ciudad de 9 de Julio donde resido desde hace 10 años.
Así mismo realizo guardias de Terapia Intensiva desde
hace 6 años en Hospital de La Ciudad de Bolívar,
distante a 100 Km. de 9 de Julio (es la Terapia Intensiva
que donó Marcelo Tinelli). También trabajo como
Intensivista en la Ciudad de Carlos Casares una vez a la
semana.
Recuerdos comunes
Fabricio: “Gerardo iba un año después que nosotros en
el colegio. Gustavo es como un hermano ya que desde
jardín hasta el último día de la facultad estudiamos
juntos. En la Plata fuimos compañeros de departamento
toda la carrera. Con él siempre hay una oportunidad para
vernos y comer unos buenos asados y recordar viejas
épocas. Con Gerardo no nos vemos salvo en fechas claves
en Larroque ya que el está en Caleta Olivia”.
Gustavo: “Uno nunca
olvida la entrada por la mañana al colegio Nuestra
Señora del Perpetuo Socorro. La verdad que tengo los
mejores recuerdos de los dos; con Fabricio (el gringo)
hicimos juntos el preescolar (jardín), primaria,
secundaria y universidad. Más que parientes y amigos
somos como hermanos. Respecto de Gerardo (picho) nos
conocimos en el secundario, era una promoción inferior a
la nuestra. Pero la mejor de las relaciones y recuerdos,
los tengo de la universidad puesto que nos hicimos amigos
y estudiamos juntos algunas materias. La verdad que
después que nos recibimos no hemos tenido oportunidad ni
de tiempo ni de lugar de juntarnos los tres. Con Fabricio
nos vemos mas seguido pues vivimos a 250 Km. de distancia
y 3 o 4 veces al año nos hacemos una escapada a
visitarnos a comer un asado y charlar de las distintas
experiencias más que nada sobre los hijos y la familia”.
Gerardo: Tengo recuerdos
muy lindo de la infancia, no tanto relacionados con la
escuela (Yo cursaba 2 años menos), me acuerdo mucho del
Fútbol en el Club Central con Gustavo y en la canchita
atrás de la Iglesia, también de otras historias
infantiles. Con Fabri, nos acercamos más por ser vecinos,
recuerdos de viajes que hacíamos a festivales de
folklore, El cantaba con su grupo y Yo hacía danzas
folklóricas. Lamentablemente por razones laborales y de
distancias, es muy difícil poder juntarnos.
La ilusión de regresar
algún día
¿Pensaron alguna vez en radicarse en Larroque o al menos
en Entre Ríos?
Gustavo: Uno siempre tiene ganas de
volver. Cada vez que visito a mis viejos me dan ganas de
quedarme o traerlos conmigo, pero las cosas de la vida son
de esta manera. En alguna oportunidad algunos políticos
me ofertaron la dirección del hospital local, pero era en
un momento de desarrollo personal muy intenso, por lo que
la respuesta fue negativa para esa ocasión. Otra
posibilidad acorde a mi especialidad es Gualeguaychú que
sería del agrado de mi familia en especial, puesto que
les gusta mucho. Veremos mas adelante, como pasan los
años. De volver algún día a Larroque sería para crear,
abrir, o fundar como se quiera llamar un Servicio de
Terapia Intensiva, cosa que sale mucho dinero y mucho
dinero mantenerla. El tiempo lo dirá, pero los habitantes
de Larroque se lo merecen.
Fabricio: Cuando recién
comencé le residencia la idea era volver a Larroque, pero
después uno se va acostumbrando al lugar, y al nivel de
especialización que tiene el hospital de acá que cuesta
dejar, pero ojalá algún día pueda ayudar con mis
conocimientos a Larroque y a toda esa gente que es parte
de mi vida
Gerardo: Todavía sueño por las noches en
volver.
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Un
lugar en el mundo
Fabricio vive
en Azul desde el 4 de agosto de 1997. Como nos
explicaba antes, vive junto a Ana (su esposa) y a
sus hijos Tomás y Nazarena “Es una ciudad muy
linda -nos cuenta- de unos 70.000 habitantes en el
centro de la provincia de Buenos Aires, acá
también vive otro larroquense, Hugo Ronconi que
desde que llegué me ayudó mucho, es un gran amigo”.
Gustavo nos describe detalladamente la ciudad de 9
de Julio. “Se encuentra en el noroeste de la
provincia de Buenos Aires. Es pujante en lo
económico, de características agrícola-ganadera e
industrial. Hace 10 años que vivo en 9 de julio.
Estoy casado con Daniela, y tenemos dos hermosos
hijos, Belén de 7 años y Tomás de 3 años. Entre
las razones por las que estoy acá está es por ser
el lugar donde realicé residencias médicas. Sin
conocer prácticamente a nadie comencé una nueva
vida y un nuevo desafío. De apellido Taffarel ya
somos 5. Mis dos hijos, Nelson Taffarel, su hijita y
yo. Con Nelson nos vemos frecuentemente. El otro
larroquense casado con una nuevejuliense al igual
que Nelson y yo, es Luis Lértora a quien
prácticamente no veo. Cercano a 9 de Julio vive
otra prima, la hija del Senador Nacional Ricardo
Taffarel”. Por su parte, Gerardo nos relata porqué hoy vive
tan lejos de su ciudad natal: “En el 2003 sufrimos
como todos los Argentinos, la problemática del
País y decidimos buscar otros rumbos. Te
imaginarás!!! el primer lugar que pensamos fue en
LARROQUE, pero lamentablemente no se pudo concretar
nada… Se acuerdan de los FEDERALES!!!! Las Obras
sociales no pagaban, así es que la mejor propuesta
fue la del sur. Caleta Olivia, Santa Cruz. A 2000
kilómetros de mi casa. Caleta Olivia y como la
mayoría de las ciudades del Sur, son pobladas por
inmigrantes del interior del País y Extranjeros.
Las costumbres son diferentes, al igual que el
clima, pero como somos animales de costumbres, de a
poco vamos llevándola. Pero tengo tantas nostalgias
y añorancias que se me hace un nudo en la garganta
contarte esto. Estamos muy felices, gracias a Dios
nos está yendo muy bien, tengo una familia hermosa,
mi Señora Patricia, mis Hijos Abril de 5 y Tomás
de un añito. Ahora no estamos tan solos por que han
venido otros larroquenses. Hace 5 meses que llego
José Luis Sartori como jefe de prefectura, te
imaginarás lo contento que estamos, nos hicimos muy
compinches y disfrutamos mucho junto a su linda
familia y hace un mes que también llego el Dr. Omar
Piquet, colega”.
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Para
el álbum de los abuelos larroquenses
Para
Chiche y Graciela; Fonchi y Juanita; Polo y
Beti, el saludo de sus retoños que desde
Caleta Olivia, 9 de Julio y Azul, florecen y
hacen grande nuestro país. Estos tres
médicos, a quienes entrevistamos y que
también nos muestran sus fotos familiares-
además de la profesión, tienen otra cosa en
común: Los tres son padres de un varón y una
nena y a los tres les gustó el nombre Tomás.
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Gerardo con su mujer Patricia y la
dulce Abril y a la derecha con su “pingüinito”
Tomás
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Gustavo y Daniela con sus hijos Tomás y
Belén.
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Las mujeres de la casa.
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Tomás y Nazarena Lonardi
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Los papis Ana y Fabricio con los pequeños.
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Dr. Aurelio Romani: “confieso
que he vivido”
El 8 de mayo cumplió 50 años en la profesión médica y
la ocasión fue propicia para acercarnos a su historia de
estudiante y sus primeros pasos en el servicio. No duda en
afirmar que cuando estaba en Holt - Ibicuy, donde los
medios para asegurar la salud de sus pacientes eran muy
escasos, siempre contó con la ayuda de Dios, logrando
curaciones que solo se explican como un milagro. Este es
un pequeño homenaje a quien se merece un reconocimiento
mucho más grande por su entrega y pasión.
Con medio siglo de vida dedicado a la salud, el Dr.
Aurelio Romani sacude su chaqueta blanca y de los
bolsillos caen anécdotas e historias, muchas de ellas
atravesadas por la innegable presencia de Dios ante
curaciones que solo se pueden explicar desde la existencia
de un milagro divino. “Chiche”, como también se lo
conoce o simplemente el Doctor Romani, deshoja ante éste
cronista el libro de sus recuerdos y se cuelgan del
ambiente las imágenes de sus días de facultad, desde su
alojamiento en Buenos Aires “en la casa de una persona
que era copoblano de Pehuajó Sud y que trabajaba de mozo
en un bar de la capital” -según nos cuenta- o el
posterior ingreso a un colegio cristiano donde compartía
el pensionado y su vida de estudiante de medicina con, por
ejemplo, los Altuna de Gualeguaychú. En una breve
cronología nos comenta que hizo el primer grado en la
escuela M. S. de Tompson (en Pehuajó) y el resto de la
primaria en la escuela grande, el secundario en el colegio
L. Clavarino de Gualeguaychú y su carrera profesional en
la Universidad de Buenos Aires. “Cuando me fui a
estudiar yo no conocía a la sociedad porteña y vi que
tenía dos caminos: uno incierto, indefinido al que te
puede arrastrar la gran ciudad y el otro acercarme a la
iglesia y bajo esa guía llegar al objetivo, formando bajo
un pensamiento cristiano. Me recibí el 8 de mayo de 1957
-día de la Virgen del Luján- una fecha que tiene un
hondo sentido espiritual y que me trae grandes recuerdos
ya que mi madre, en cada examen que yo rendía, se
encomendaba a la Virgen (en este caso a la Virgen de
Pompeya)”. Por eso para ella, que me recibiera el día
de una de las advocaciones de la Virgen fue muy especial”.
La mano de Dios
El Dr. rememora que pensaba seguir estudiando en
Buenos Aires pero el destino cambió el rumbo a sus
intenciones y apareció el primer destino profesional, la
localidad de Holt - Ibicuy donde permaneció 23 años. “Allí
viajé con mi familia a luchar por la vida de mis
semejantes, desde la fecundación hasta la tercera edad.
Me movilizaba en bicicleta o a caballo hasta que con la
ayuda de mis padre me compré un auto. Para ira a Mazaruca
( a unos 25 km. de Holt) me iba en lo que podía: Cuando
la lancha por algún motivo no circulaba salía en carro,
tractor, a caballo, en un viaje que duraba varias horas
para ir y volver, en esos 50 kilómetros que demandaba la
travesía”. Fue durante su servicio médico en esa zona
donde Aurelio encuentra una explicación solo milagrosa
para algunas curaciones “una innegable presencia de Dios
misericordioso, por esa “ayuda extra” que hacía que,
más allá de los escasos medios que tenía a disposición
y de las distancias y complicaciones en el transporte para
hacer derivaciones, muchos pacientes que normalmente
tenían pocas chances de sanar, sobrevivían” (ver
recuadro). Y tras algo más de dos décadas en aquella
localidad del sur provincial se afincó definitivamente en
Larroque “y aquí estoy, cumpliendo las bodas de oro en
la medicina hasta que Dios me brinde salud y me permita
seguir trabajando con el amor de siempre, la vida al
prójimo”. “Chiche” no se olvida de cerrar su
testimonio de vida sin reconocer el aporte de esos seres
especiales que marcaron su existencia y que le permitieron
evolucionar como persona y como profesional: “Por todo
eso -afirma- quiero agradecer a Dios y a la Virgen, a mi
familia y especialmente a mi esposa Graciela, quien
compartió el stress y la preocupación por los pacientes
y a quien le debo mucho de lo que soy y lo que he podido
hacer por los demás.”
Con ayuda del Cielo
“Encontré a Dios Creador al estudiar a la persona
en cuerpo y alma y entendí que algo sobrenatural nos da
la existencia al comprobar la perfección de la anatomía
de nuestro organismo. Y a la misericordia, sin duda la
pude palpar muy estrechamente en muchas vidas que gracias
a Él pude salvar. Trabajé con el ojo clínico, sin
laboratorio, ni Rayos X. Los visitadores médicos no
entraban al pueblo por el mal estado de los caminos.
Fueron varios los pacientes que de acuerdo a mis
conocimientos no podían sobrevivir, con pocos medios de
curación, lejos de la ciudades con progresos técnicos.
Cuando mi ciencia se agotaba le rogaba a Dios que me
ayudara y en varios casos es ayuda estaba presente”.
Así Romani citó el caso de una mujer de 32 años, con 8
hijos, que llegó al hospital con un embarazo a término y
sin seguimiento médico: “Ya había comenzado el trabajo
de parto y esta mujer estaba totalmente descompensada:
edema generalizado, hipertensión arterial por lo que era
necesario un traslado urgente, pero claro, la única
manera era en tren y para eso no había tiempo. Así fue
que nace un bebé sin vida y en estado de descomposición.
Tras el alumbramiento se produjo una fuerte hemorragia
interna que colocó a esta pobre mujer al borde de la
muerte y con una muy baja presión sanguínea.
Rápidamente solicité en el pueblo un dador d sangre del
grupo 0 (dador universal) para hacer una transfusión sin
pruebas de compatibilidad”. Otro problema apareció ante
la dificultad inicial de que no lograba encontrar la vena
por la cual introducir la aguja, aunque una vez logrado,
la baja tensión arterial parecía impedir que la sangre
ingresara. “Casi sin esperanzas y pidiendo la
intersección de Dios me retiré del hospital. Al rato me
llaman por teléfono para avisarme que el sachet de sangre
se estaba terminando y que la mujer iba reestableciendo
sus signos de salud. Siempre me pregunté, siendo que la
sangre no fluía por las venas, porqué dejé la aguja sin
retirar del brazo de aquella mujer. Ella no podía morir,
tenía que seguir cuidando a sus 8 hijos, e
inexplicablemente, sobrevivió”. La única explicación
que Romani encontró -la intervención de Dios- fue la
misma que hizo que tras un parto de gemelos prematuros, de
apenas un kilogramo de peso cada uno, y tras improvisar
una incubadora en la habitación de un domicilio,
regulando la temperatura con estufas eléctricas y
alimentándolos con goteros, esos bebés se desarrollaron
completamente sin secuelas e hicieron una vida totalmente
normal.