Periódico
Acción
                Larroque - Entre Ríos - Argentina
 
                                                                                                      


 



¿Por qué el cáncer en Larroque volvió a ser un tema subterráneo?

El tema ha quedado sepultado en la agenda pública y sin embargo es una preocupación que crece junto con la detección de nuevos casos. En la oficina local de IOSPER aseguran que en los últimos dos años los trámites por cobertura de tratamientos oncológicos han crecido de manera alarmante; hace tres o cuatro años recibían solicitudes muy aisladas y hoy, por lo menos, hay 16 afiliados que requieren medicamentos o controles periódicos. Los políticos no hablan de esto.

Hacia principio de año, Diario El Día publicaba un informe donde el IOSPER denunciaba el aumento de casos de cáncer que se registraba en la provincia: “...la obra social IOSPER denunció que se evidencian 20 nuevos casos oncológicos por mes, y que de 650 casos anuales, la estadística subió en un año a 850. Se da un aumento del 30 %. Recordemos que IOSPER asiste a 250 mil personas, el 25 % de la población entrerriana. Este aumento de casos “es un dato que nos llama la atención, y por eso mismo estamos haciendo un seguimiento de esos nuevos casos que aparecen. Nos alarma este crecimiento de la enfermedad. Ha crecido más la cantidad de enfermos oncológicos que la cantidad de afiliados”, dijo Silvio Moreyra, titular del Iosper. El cáncer se ubica en sexto lugar en el ranking de patologías más frecuentes y en el primero en cuanto a tratamientos más costosos”.

IOSPER Larroque Con esos datos precisos consultamos a la agencia local de la obra social y pudimos saber que el crecimiento de casos oncológicos entre los afiliados se podría calificar, sino de alarmante, por lo menos notable. Actualmente hay unos 16 pacientes en tratamiento, algunos que ya han dejado de tomar medicación, pero todos bajo control periódico. Antes de avanzar viene bien especificar que respecto de la población total de nuestra ciudad, que oscila los 6.500 habitantes, unos 1200 están afiliados a la obra social, es decir que representa menos del 20 %. 

Una de las oficinistas nos comentó que hace tres o cuatro años atrás era tan inusual que para hacer un trámite por tratamiento oncológico debíamos llamar a casa central de Paraná para saber como empezar y nos iban explicando paso a paso. “Había uno o dos casos simultáneos y no teníamos la gimnasia que “lamentablemente” tenemos ahora que ya sabemos perfectamente como hacer”.

Por supuesto que ni esta nota ni el comentario de la agente del IOSPER tienen ni pretender tener un basamento científico, pero pueden convertirse (ojalá no) en un muestreo trasladable al resto de la comunidad. Y decimos ojalá no, porque si del grupo de los 1200 afiliados a la obra social, en los últimos dos años a unos 16 se le ha detectado la enfermedad, ese número podría multiplicarse por cuatro o por cinco indicando que al menos en ese mismo lapso de tiempo se habrían dado más de 60 casos, 30 por año y más de 2 por mes. 

Repetimos que esta información no tiene un respaldo científico y quizá haya algo de temeridad en difundirlos de ese modo pero obviamente la finalidad es que, a partir de lo que es “moneda corriente” en una repartición del estado provincial, tomemos conciencia de lo que nos está pasando a todos. Volviendo al informe de nuestros colegas de Gualeguaychú, en dicha publicación se resumían declaraciones que el médico oncólogo Héctor Arocena venía suministrando en diferentes ámbitos, públicos y privados, sobre la incidencia del cáncer en la ciudad de Gualeguaychú:

- En Gualeguaychú se produce un caso de cáncer cada dos días. Arocena evalúa que se han duplicado los casos de cáncer.

- Surgen unos 150 nuevos casos anuales.

- Cada vez hay pacientes más jóvenes.

- No se está trabajando en la investigación de las causas de este grave crecimiento del cáncer en nuestra región.

- Podrían incidir en ello industrias y agroquímicos.

Sin indagar a fondo vemos correlación entre lo que marca Arocena con la realidad local pero al mismo tiempo que es un tema ausente en los dirigentes con capacidad de opinión en nuestra ciudad, y en eso están incluidos todos los partidos políticos y todos los políticos en función en diferentes cargos electivos: municipio, legisladores municipales y a nivel departamental y nacional. Cuando los medios de comunicación locales instalaron el tema, entre 2006 y 2007, el Concejo Deliberante había tomado la posta pero todo quedó en un gesto de voluntarismo que no tuvo progreso. Lo medios también somos responsables por no abordar el tema con constancia como lo debería exigir una sociedad que a fuerza del acostumbramiento parece haber perdido la capacidad de reacción.

Antes de investigar, reconocer el problema

Antes que buscar el origen o la causa de un problema hay que reconocer que ese problema existe. Es como la inflación, que está instalada pero el gobierno nacional la desmiente, la minimiza y no se adoptan políticas de estado claras para combatirla. El gobierno tiene una conveniencia en esconder los números reales por el pago de la deuda a los tenedores de bonos, ¿pero qué conveniencia puede haber en pueblos como Larroque donde somos autónomos para decidir nuestro destino y para hablar de las cosas que nos preocupan, libremente?. 

Es una conducta autodestructiva saber que algo malo nos está pasando y sin embargo preferimos escapar del tema  En ese sentido, el discurso de los actores sociales que asumen un papel activo en defensa del medio ambiente, a los que a veces tildamos de fundamentalistas, estaría muchos más cerca de la realidad que la posición autista que adoptamos los que nos creemos moderados y que no somos otra cosa que fundamentalistas del silencio y la cobardía.


La estadística de 2001 a 2003 confirma el aumento de la cantidad de tumores

Aunque todavía la información no fue publicada oficialmente, Periódico Acción pudo saber que del informe confeccionado por los médicos especialistas de la cuatro regiones en que se dividió la provincia, entre ellos el Dr. Héctor Arocena, surgió que entre 2001 y 2003 se llegó a censar 9.281 casos de cáncer y la cantidad de nuevos pacientes con tumores tuvo un sensible aumento en el segundo año del registro. La información aún no oficializada por el organismo de salud expresaría que en 2001 se detectaron 2.915 casos; en el año 2002: 3.249 casos y en 2003: 3.117 casos, sobre una población estimada en 1.158.147 personas. Hay que decir que toda la información contenida en el trabajo será impresa en un documento donde también se podrán conocer los tipos de tumores y la incidencia por sexo y región. Cabe señalar que Larroque está encuadrada dentro de la zona 4, junto a ciudades como Gualeguaychú, Urdinarrain y Aldea San Antonio donde, como en el resto de la provincia, también se documentó mayor densidad de tumores en la población. 


Fabricio - Gerardo - Gustavo,  Médicos en Acción

Parece el título de una serie norteamericana de emergencias médicas pero en realidad se trata de una reseña a la tarea diaria de tres jóvenes larroquenses dedicados a la salud. La magia de internet nos permitió traer a las páginas de Acción a los Doctores Gustavo Taffarel, Fabricio Lonardi y Gerardo Romani. Vivencias comunes o particulares de tres ex alumnos del I.N.S.P.S., actualmente radicados en localidades de la provincia de Buenos Aires y Santa Cruz. 

En medio de guardias, congresos y robándoles algo del tiempo que habitualmente le dedican a sus familias, Gustavo, Fabricio y Gerardo se sentaron frente a sus computadoras y nos contaron qué es de sus vidas allí donde viven, trabajan y sueñan con progresar profesionalmente y quizá -algún día- retornar al pago natal.

Gustavo Taffarel vive en 9 de Julio, ciudad ubicada en el noroeste de la Provincia de Buenos Aires. Nos cuenta que ya en mitad de la secundaria tenía pensado seguir la carrera de medicina, en algún momento, al inicio del secundario, pensó que Ingeniería Atómica podría ser interesante, pero rápidamente se disipó esa idea. “A papá le gustaba que sea Escribano si no mal recuerdo”.-expresó. Pero la vocación fue más fuerte y según relata la medicina fue la elección mucho antes de terminar el secundario: “Desde el tercer o cuarto año y ya estaba muy seguro en el quinto año y sabía con bastante tiempo de anticipación lo que intentaría ser. Generalmente te va bien cuando podés o tenés la oportunidad de estudiar lo que a uno le gusta”. ¿Y porqué elegiste ser médico? le preguntamos a Gustavo: La respuesta es muy sencilla y sincera: POR VOCACION. Ser Médico es algo muy pero muy Especial. Es algo que no lo posee ninguna otra profesión en el mundo. Se sienten cosas muy fuertes cuando estás entre la vida y la muerte en forma permanente, tanto con los pacientes como con los familiares.

Fabricio Lonardi está radicado en la localidad de Azul, casi el centro geográfico de la provincia de Buenos Aires. Desde allí nos explica: “A mi me costó ir a estudiar ya que me gustaba mucho el camión (por mi papá) y los fierros, ya que me crié en el taller junto a Pirincho, Tuchi (Romani), Daniel, Nano ( mi mejor amigo) Jorge Salduende, Miguel Romani (entre otros), la peña, etc. Pero papá y mamá siempre me dijeron que estudiar no está de más, así que me decidí por medicina ya que me gustó siempre ayudar a la gente y cuando se puede curar y sino, acompañar para que la dolencia se haga a menos dificultosa. 

Gerardo, actual habitante de la tierra del presidente Kirchner asegura en cambio, que en su caso la medicina “fue una decisión a último momento, gracias a Dios, muy acertada. Y elegí esta carrera por la idolatría hacia mi papá (el Dr. Aurelio Romani) él me aconsejo mucho, tenía que seguir estudiando para forjar mi futuro. Yo en ese momento tenía la sensación de que nada me importaba, cosas de la adolescencia no!!, y ahí es cuando mis Padres me dieron el empujón y la oportunidad de poder estudiar. Que importante son los Viejos en esa etapa de la vida!!!. Te imaginas cuan grande es el agradecimiento. Yo siempre cuento que mi sueño era ponerme un maxikiosko, seguramente porque me gustaban los negocios y relacionarme con mucha gente.

Tiempos de Facultad 
Fabricio: La facultad fue una etapa hermosa, cosas nuevas, conocés gente de todos lados, te formas. Además conocí a la mamá de mis dos soles: Ana Schmidt. Ella también es médica y es de Stroeder, un pueblo del sur de Bs.As. 

Gerardo: ay que nostalgias!!!!Son tantos, pero relacionados con los chicos, siempre fuimos muy compañeros, nos unía las costumbres, tradiciones, recuerdos, vivencias. Con Gustavo en la ultima parte de la Facu, estudiamos materias juntos, seguramente el pensará lo mismo, farmacología, hay que materia!! Sufrimos tanto…. También uno cuando se va de su casa, se da cuenta de tantas cosas que tenés y que no las valoras, es por eso, que uno busca esa contención en tus compañeros 

Gustavo: En primer lugar lo que se siente cuando se comienza una carrera universitaria lejos de la familia y los afectos es la libertad, y a la vez la responsabilidad absoluta. Sentís que lo tenés todo pero a la vez sabés que estas solo para luchar, y sabés que no podés defraudar a tus padres que hacen un sacrificio enorme para que estudies y te desarrolles como persona. Uno lleva en el alma los amigos nuevos que vas cosechando con el transcurso de los años y los amigos de siempre, son uno de los recuerdos mas importantes: Nos juntábamos los fines de semana con los que vivían en Buenos Aires, (viajaban casi todos los sábados en esa época), la pasábamos bárbaro, recuerdo a Walter Lonardi, Richard Olivera, el Gallego Montani entre otros. Ni hablar de las guitarreadas con Fabricio y Pablo Benedetti, otro de los amigos. Seguramente me voy a olvidar de nombrar a muchos.

 ¿Cuál es la especialidad de cada uno? 
Gerardo: Me especialicé en Pediatría y Neonatología. Mi formación fue en el Hospital de Niños de La Plata, 5 años de residencia. Cuando termine continué trabajando en La Plata y también en el Hospital Casa Cuna de Bs. As. Desde Abril del 2003, estamos en Caleta Olivia, provincia de Santa Cruz, trabajando junto a mi Señora, en el Hospital Zonal, que es el segundo en importancia de la Provincia, y hace 3 meses que soy Director Médico. Estos desarraigos son culpas de los políticos que tenemos… 

Fabricio: Primero me formé en medicina general y luego hice la especialidad de clínica médica. Trabajo en el hospital de Azul en el servicio de clínica médica, además formo parte del servicio de internación domiciliaria, en privado tenemos consultorio en un instituto donde se atienden otras especialidades. Soy médico del Servicio Penitenciario Bonaerense de una cárcel de máxima seguridad , trabajar allí no es fácil ya que tratás con otro tipo de cultura, y ellos tienen más derecho que cualquier ciudadano común, y no respetan a nadie. 

Gustavo: La especialidad que más me gusta y con más pasión realizo es Terapia Intensiva. Ocupo el cargo de Jefe de Servicio en el Hospital Julio de Vedia de la Ciudad de 9 de Julio donde resido desde hace 10 años. Así mismo realizo guardias de Terapia Intensiva desde hace 6 años en Hospital de La Ciudad de Bolívar, distante a 100 Km. de 9 de Julio (es la Terapia Intensiva que donó Marcelo Tinelli). También trabajo como Intensivista en la Ciudad de Carlos Casares una vez a la semana.

Recuerdos comunes
Fabricio: “Gerardo iba un año después que nosotros en el colegio. Gustavo es como un hermano ya que desde jardín hasta el último día de la facultad estudiamos juntos. En la Plata fuimos compañeros de departamento toda la carrera. Con él siempre hay una oportunidad para vernos y comer unos buenos asados y recordar viejas épocas. Con Gerardo no nos vemos salvo en fechas claves en Larroque ya que el está en Caleta Olivia”.

Gustavo: “Uno nunca olvida la entrada por la mañana al colegio Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. La verdad que tengo los mejores recuerdos de los dos; con Fabricio (el gringo) hicimos juntos el preescolar (jardín), primaria, secundaria y universidad. Más que parientes y amigos somos como hermanos. Respecto de Gerardo (picho) nos conocimos en el secundario, era una promoción inferior a la nuestra. Pero la mejor de las relaciones y recuerdos, los tengo de la universidad puesto que nos hicimos amigos y estudiamos juntos algunas materias. La verdad que después que nos recibimos no hemos tenido oportunidad ni de tiempo ni de lugar de juntarnos los tres. Con Fabricio nos vemos mas seguido pues vivimos a 250 Km. de distancia y 3 o 4 veces al año nos hacemos una escapada a visitarnos a comer un asado y charlar de las distintas experiencias más que nada sobre los hijos y la familia”.

Gerardo: Tengo recuerdos muy lindo de la infancia, no tanto relacionados con la escuela (Yo cursaba 2 años menos), me acuerdo mucho del Fútbol en el Club Central con Gustavo y en la canchita atrás de la Iglesia, también de otras historias infantiles. Con Fabri, nos acercamos más por ser vecinos, recuerdos de viajes que hacíamos a festivales de folklore, El cantaba con su grupo y Yo hacía danzas folklóricas. Lamentablemente por razones laborales y de distancias, es muy difícil poder juntarnos. 

La ilusión de regresar algún día
¿Pensaron alguna vez en radicarse en Larroque o al menos en Entre Ríos? 
Gustavo: Uno siempre tiene ganas de volver. Cada vez que visito a mis viejos me dan ganas de quedarme o traerlos conmigo, pero las cosas de la vida son de esta manera. En alguna oportunidad algunos políticos me ofertaron la dirección del hospital local, pero era en un momento de desarrollo personal muy intenso, por lo que la respuesta fue negativa para esa ocasión. Otra posibilidad acorde a mi especialidad es Gualeguaychú que sería del agrado de mi familia en especial, puesto que les gusta mucho. Veremos mas adelante, como pasan los años. De volver algún día a Larroque sería para crear, abrir, o fundar como se quiera llamar un Servicio de Terapia Intensiva, cosa que sale mucho dinero y mucho dinero mantenerla. El tiempo lo dirá, pero los habitantes de Larroque se lo merecen. 

Fabricio: Cuando recién comencé le residencia la idea era volver a Larroque, pero después uno se va acostumbrando al lugar, y al nivel de especialización que tiene el hospital de acá que cuesta dejar, pero ojalá algún día pueda ayudar con mis conocimientos a Larroque y a toda esa gente que es parte de mi vida 

Gerardo: Todavía sueño por las noches en volver.

Un lugar en el mundo

Fabricio vive en Azul desde el 4 de agosto de 1997. Como nos explicaba antes, vive junto a Ana (su esposa) y a sus hijos Tomás y Nazarena “Es una ciudad muy linda -nos cuenta- de unos 70.000 habitantes en el centro de la provincia de Buenos Aires, acá también vive otro larroquense, Hugo Ronconi que desde que llegué me ayudó mucho, es un gran amigo”. 

Gustavo nos describe detalladamente la ciudad de 9 de Julio. “Se encuentra en el noroeste de la provincia de Buenos Aires. Es pujante en lo económico, de características agrícola-ganadera e industrial. Hace 10 años que vivo en 9 de julio. Estoy casado con Daniela, y tenemos dos hermosos hijos, Belén de 7 años y Tomás de 3 años. Entre las razones por las que estoy acá está es por ser el lugar donde realicé residencias médicas. Sin conocer prácticamente a nadie comencé una nueva vida y un nuevo desafío. De apellido Taffarel ya somos 5. Mis dos hijos, Nelson Taffarel, su hijita y yo. Con Nelson nos vemos frecuentemente. El otro larroquense casado con una nuevejuliense al igual que Nelson y yo, es Luis Lértora a quien prácticamente no veo. Cercano a 9 de Julio vive otra prima, la hija del Senador Nacional Ricardo Taffarel”. 
Por su parte, Gerardo nos relata porqué hoy vive tan lejos de su ciudad natal: “En el 2003 sufrimos como todos los Argentinos, la problemática del País y decidimos buscar otros rumbos. Te imaginarás!!! el primer lugar que pensamos fue en LARROQUE, pero lamentablemente no se pudo concretar nada… Se acuerdan de los FEDERALES!!!! Las Obras sociales no pagaban, así es que la mejor propuesta fue la del sur. Caleta Olivia, Santa Cruz. A 2000 kilómetros de mi casa. Caleta Olivia y como la mayoría de las ciudades del Sur, son pobladas por inmigrantes del interior del País y Extranjeros. Las costumbres son diferentes, al igual que el clima, pero como somos animales de costumbres, de a poco vamos llevándola. Pero tengo tantas nostalgias y añorancias que se me hace un nudo en la garganta contarte esto. Estamos muy felices, gracias a Dios nos está yendo muy bien, tengo una familia hermosa, mi Señora Patricia, mis Hijos Abril de 5 y Tomás de un añito. Ahora no estamos tan solos por que han venido otros larroquenses. Hace 5 meses que llego José Luis Sartori como jefe de prefectura, te imaginarás lo contento que estamos, nos hicimos muy compinches y disfrutamos mucho junto a su linda familia y hace un mes que también llego el Dr. Omar Piquet, colega”. 



Para el álbum de los abuelos larroquenses
Para Chiche y Graciela; Fonchi y Juanita; Polo y Beti, el saludo de sus retoños que desde Caleta Olivia, 9 de Julio y Azul, florecen y hacen grande nuestro país. Estos tres médicos, a quienes entrevistamos y que también nos muestran sus fotos familiares- además de la profesión, tienen otra cosa en común: Los tres son padres de un varón y una nena y a los tres les gustó el nombre Tomás.


Gerardo   con su mujer Patricia y la dulce Abril y a la derecha con su “pingüinito” Tomás


Gustavo y Daniela con sus hijos Tomás y Belén. 


Las mujeres de la casa.


Tomás y Nazarena Lonardi


Los papis Ana y Fabricio con los pequeños
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Dr. Aurelio Romani: “confieso que he vivido”

El 8 de mayo cumplió 50 años en la profesión médica y la ocasión fue propicia para acercarnos a su historia de estudiante y sus primeros pasos en el servicio. No duda en afirmar que cuando estaba en Holt - Ibicuy, donde los medios para asegurar la salud de sus pacientes eran muy escasos, siempre contó con la ayuda de Dios, logrando curaciones que solo se explican como un milagro. Este es un pequeño homenaje a quien se merece un reconocimiento mucho más grande por su entrega y pasión.


Con medio siglo de vida dedicado a la salud, el Dr. Aurelio Romani sacude su chaqueta blanca y de los bolsillos caen anécdotas e historias, muchas de ellas atravesadas por la innegable presencia de Dios ante curaciones que solo se pueden explicar desde la existencia de un milagro divino. “Chiche”, como también se lo conoce o simplemente el Doctor Romani, deshoja ante éste cronista el libro de sus recuerdos y se cuelgan del ambiente las imágenes de sus días de facultad, desde su alojamiento en Buenos Aires “en la casa de una persona que era copoblano de Pehuajó Sud y que trabajaba de mozo en un bar de la capital” -según nos cuenta- o el posterior ingreso a un colegio cristiano donde compartía el pensionado y su vida de estudiante de medicina con, por ejemplo, los Altuna de Gualeguaychú. En una breve cronología nos comenta que hizo el primer grado en la escuela M. S. de Tompson (en Pehuajó) y el resto de la primaria en la escuela grande, el secundario en el colegio L. Clavarino de Gualeguaychú y su carrera profesional en la Universidad de Buenos Aires. “Cuando me fui a estudiar yo no conocía a la sociedad porteña y vi que tenía dos caminos: uno incierto, indefinido al que te puede arrastrar la gran ciudad y el otro acercarme a la iglesia y bajo esa guía llegar al objetivo, formando bajo un pensamiento cristiano. Me recibí el 8 de mayo de 1957 -día de la Virgen del Luján- una fecha que tiene un hondo sentido espiritual y que me trae grandes recuerdos ya que mi madre, en cada examen que yo rendía, se encomendaba a la Virgen (en este caso a la Virgen de Pompeya)”. Por eso para ella, que me recibiera el día de una de las advocaciones de la Virgen fue muy especial”.

La mano de Dios 
El Dr. rememora que pensaba seguir estudiando en Buenos Aires pero el destino cambió el rumbo a sus intenciones y apareció el primer destino profesional, la localidad de Holt - Ibicuy donde permaneció 23 años. “Allí viajé con mi familia a luchar por la vida de mis semejantes, desde la fecundación hasta la tercera edad. Me movilizaba en bicicleta o a caballo hasta que con la ayuda de mis padre me compré un auto. Para ira a Mazaruca ( a unos 25 km. de Holt) me iba en lo que podía: Cuando la lancha por algún motivo no circulaba salía en carro, tractor, a caballo, en un viaje que duraba varias horas para ir y volver, en esos 50 kilómetros que demandaba la travesía”. Fue durante su servicio médico en esa zona donde Aurelio encuentra una explicación solo milagrosa para algunas curaciones “una innegable presencia de Dios misericordioso, por esa “ayuda extra” que hacía que, más allá de los escasos medios que tenía a disposición y de las distancias y complicaciones en el transporte para hacer derivaciones, muchos pacientes que normalmente tenían pocas chances de sanar, sobrevivían” (ver recuadro). Y tras algo más de dos décadas en aquella localidad del sur provincial se afincó definitivamente en Larroque “y aquí estoy, cumpliendo las bodas de oro en la medicina hasta que Dios me brinde salud y me permita seguir trabajando con el amor de siempre, la vida al prójimo”. “Chiche” no se olvida de cerrar su testimonio de vida sin reconocer el aporte de esos seres especiales que marcaron su existencia y que le permitieron evolucionar como persona y como profesional: “Por todo eso -afirma- quiero agradecer a Dios y a la Virgen, a mi familia y especialmente a mi esposa Graciela, quien compartió el stress y la preocupación por los pacientes y a quien le debo mucho de lo que soy y lo que he podido hacer por los demás.”

Con ayuda del Cielo
“Encontré a Dios Creador al estudiar a la persona en cuerpo y alma y entendí que algo sobrenatural nos da la existencia al comprobar la perfección de la anatomía de nuestro organismo. Y a la misericordia, sin duda la pude palpar muy estrechamente en muchas vidas que gracias a Él pude salvar. Trabajé con el ojo clínico, sin laboratorio, ni Rayos X. Los visitadores médicos no entraban al pueblo por el mal estado de los caminos. Fueron varios los pacientes que de acuerdo a mis conocimientos no podían sobrevivir, con pocos medios de curación, lejos de la ciudades con progresos técnicos. Cuando mi ciencia se agotaba le rogaba a Dios que me ayudara y en varios casos es ayuda estaba presente”. Así Romani citó el caso de una mujer de 32 años, con 8 hijos, que llegó al hospital con un embarazo a término y sin seguimiento médico: “Ya había comenzado el trabajo de parto y esta mujer estaba totalmente descompensada: edema generalizado, hipertensión arterial por lo que era necesario un traslado urgente, pero claro, la única manera era en tren y para eso no había tiempo. Así fue que nace un bebé sin vida y en estado de descomposición. Tras el alumbramiento se produjo una fuerte hemorragia interna que colocó a esta pobre mujer al borde de la muerte y con una muy baja presión sanguínea. Rápidamente solicité en el pueblo un dador d sangre del grupo 0 (dador universal) para hacer una transfusión sin pruebas de compatibilidad”. Otro problema apareció ante la dificultad inicial de que no lograba encontrar la vena por la cual introducir la aguja, aunque una vez logrado, la baja tensión arterial parecía impedir que la sangre ingresara. “Casi sin esperanzas y pidiendo la intersección de Dios me retiré del hospital. Al rato me llaman por teléfono para avisarme que el sachet de sangre se estaba terminando y que la mujer iba reestableciendo sus signos de salud. Siempre me pregunté, siendo que la sangre no fluía por las venas, porqué dejé la aguja sin retirar del brazo de aquella mujer. Ella no podía morir, tenía que seguir cuidando a sus 8 hijos, e inexplicablemente, sobrevivió”. La única explicación que Romani encontró -la intervención de Dios- fue la misma que hizo que tras un parto de gemelos prematuros, de apenas un kilogramo de peso cada uno, y tras improvisar una incubadora en la habitación de un domicilio, regulando la temperatura con estufas eléctricas y alimentándolos con goteros, esos bebés se desarrollaron completamente sin secuelas e hicieron una vida totalmente normal.